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La Paz, Martes 25 de Abril de 2017 EnlacesBolivia, noticias

20 de Marzo de 2017 Visitado 2418 veces

Según el análisis la coca tiene cifras que no se ajustan a la realidad

Los datos del consumo de la hoja de coca, en condición de "pijcheo, aucullicu o boleo" (como se conoce en Santa Cruz) no guardan relación con el número de hectáreas y menos con las toneladas anuales de producción.


Según el análisis la coca tiene cifras que no se ajustan a la realidad

Los datos del consumo de la hoja de coca, en condición de "pijcheo, aucullicu o boleo" (como se conoce en Santa Cruz) no guardan relación con el número de hectáreas y menos con las toneladas anuales de producción. Según los expertos, las cifras reflejadas por diversos organismos, en base a datos oficiales, sencillamente no cuadran; al contrario, dejan más dudas y cuestionamientos.

Según el último informe de monitoreo 2016, realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC por su sigla en inglés) se estableció una superficie con cultivos de coca en Bolivia de 20.200 hectáreas, con una producción potencial de la hoja a nivel nacional estimada en 32.500 toneladas en 2015.

En ese contexto, el experto Franklin Alcaraz, tomando como base los datos oficiales del gobierno, asegura que la población que acullica la hoja de coca alcanza a 1.125.483 personas, equivalente al 11,25% con relación al total de 10 millones de habitantes con que cuenta Bolivia (Censo de Población y Vivienda de 2012). Ese número de consumidores de la hoja de coca multiplicado por los 4,5 kilogramos anuales de consumo per cápita, tiene como resultado que el consumo anual de la hoja de coca para acullico apenas supera las 5.000 toneladas anuales. El experto, como muchos otros consultados por El Día, abre una serie de cuestionamientos entre ellos: ¿a dónde va el resto de la producción de la coca?.

"Lo que se advierte, es que (el gobierno) ha tratado de inflar el consumo, pese a que los estudios señalan que con 6.000 hectáreas es suficiente para satisfacer el consumo tradicional. Por eso digo que el asunto es más político que práctico, dado que el consumo en lugar de crecer, cada vez baja. Entonces no hay sustento", señaló Alcaraz.

Por su parte, el economista Julio Alvarado, señaló que las cifras oficiales bajo las cuales la UNODC trabajó en sus monitoreos, de hecho carecen de seriedad y de sustento técnico, lo que pone en duda un análisis pormenorizado. "Un primer elemento que nosotros estamos exigiendo desde el 2013 es que un estudio de la Unión Europea no fue entregado oficialmente por el gobierno a menos de un Power Point", argumentó.

Una normativa que agrava. Luego de promulgada la nueva Ley General de la Hoja de Coca el pasado, miércoles 8 de marzo, la polémica sobre la misma no se detiene. El problema se agrava aún más, cuando dicha norma fue agilizada y aprobada de manera rápida sin que medie estudio, análisis y menos sustento técnico alguno.

Además, en términos de producción, consumo y comercialización de la hoja de coca, las cifras oficiales reflejadas durante los últimos años a través de la UNODC y la UE, no cuadran con lo que se dice, se argumenta y se anota desde las mismas esferas de gobierno.

Alvarado señala, que con la nueva normativa, donde la superficie de cultivos regulados pasan de 12.000 hectáreas con la Ley 1.008 de 1998 a las actuales 22.000 hectáreas, lo único que se ha hecho es legalizar las hectáreas de coca excedentaria existentes en el país, incluso en parques naturales como en el polígono del Tipnis y el Parque Carrasco. "Todos esos elementos están demostrando que la política del gobierno de Evo Morales para ampliar los cultivos "legales", tienen un solo objetivo: beneficiar al narcotráfico", sentenció.

Además, calificó de absolutamente "demagógica" la acción del gobierno al sustentar una norma que técnicamente no tiene una justificación válida; pero políticamente sí tiene una explicación: "los intereses del narcotráfico se han impuesto en Bolivia", enfatizó.

A su vez, el docente e investigador del Instituto de Estudios Sociales y Económicos (IESE), de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), Karl Hoffmann, abordado por el diario cochabambino Los Tiempos, señaló que si bien hablar de cifras con relación a la producción y comercialización de coca en Bolivia es difícil; sin embargo, aseguró que el consumo tradicional en el país requiere de aproximadamente 14 mil hectáreas al hacer mención a un estudio realizado por la Unión Europea.

Ese estudio, como señala Alvarado, no fue oficialmente entregado por el gobierno; con lo que se agregan más dudas y confusión a la polémica hoja de coca.

En cambio, el sociólogo cochabambino Fernando Salazar, autor de cuatro libros del movimiento cocalero, señaló a Los Tiempos, que la actual normativa lo único que hace es legalizar las hectáreas históricamente existentes que oscilan entre 20 mil a 25 mil hectáreas, por lo que es complicado determinar la cantidad que va al uso tradicional. "No es que se va dar una explosión del cultivo de la hoja o una suerte de cultivo libre; más bien se está regulando. En lo personal digo que en el país hay alrededor de 31.000 hectáreas", aseguró a dicho medio.

En ese ámbito, señaló que la realidad es que esas 22.000 o 31.000 hectáreas existentes tienen sus efectos concretos: "coca excedentaria, coca que va al narcotráfico, mercados que no sabemos dónde están", señaló.

Movimiento que genera. Según la UNODC, el 2015 el kilogramo de hoja de coca en el país se ha comercializado en un promedio de $us 9,7. Tomando en cuenta que la producción ese año registró un estimado de 32.500 toneladas, se tiene un movimiento económico de al menos $us 305 millones al año. Salazar al respecto señaló a Los Tiempos que evidentemente la comercialización de la hoja de coca al año mueve entre 300 a 500 millones de dólares.

"Lo que preocupa es que hay demasiados estudios y datos contradictorios. Por un lado está las Naciones Unidad, la Unión Europea y Estados Unidos. Y por el otro, los que maneja el propio gobierno"

Víctor Hugo Cárdenas
Ex Vicepresidente de la República

"En todo esto hay una hipocresía mundial que tuerce cualquier planificación y análisis. Los que más discurso hacen contra la hoja de coca son los que más se benefician
de todo esto".

Rafael Puente
Analista y Ex Viceministro de Gobierno

Mientras las hectáreas se amplían, el consumo baja



Contexto. Históricamente el consumo tradicional de la hoja de coca fue disminuyendo con relación al número total de habitantes de Bolivia. El hecho estriba en que gran parte de la población boliviana, en el último medio siglo de vida ha experimentado una constante urbanización y un cambio generacional donde los hijos de acullicadores o masticadores de la hoja de coca, sencillamente ignoran dicha práctica.

Retrospectiva. De acuerdo con los estudios desarrollados por las Naciones Unidas en 1950, el 33% de la población boliviana, acullicaba hoja de coca.

Otro tratado posterior de Carter, Mamani y Parkerson indicaron que el 18,67% de la población boliviana acullicaba coca en 1980.

El Celin (Centro Latinoamericano de Investigación Científica), en su estudio hecho el año 2000, mostró que un 14% de la población sostenía el acullico.

En cambio, en un estudio del Gobierno realizado entre 2010 y 2013 por el INE (Instituto Nacional de Estadística), advertía que solo el 11,2% de la población del país, considerado plurinacional acullicaba coca.

Demanda. Los expertos consultados por El Día señalan que el gobierno debe empezar a generar información relevante con un nuevo estudio que precise toda la cadena productiva de la hoja de coca. Señalan que los informes de monitoreo de la UNODC y otros organismos son inconsistentes y contradictorios.

Datos
Información que debe ser sustentada



Reporte. En el último año el 93% de la hoja de coca que arriba a los mercados legales proviene de los Yungas y solo el 7% de Cochabamba. Lo cual es contradictorio, tomando en cuenta que los rendimientos por hectárea varían entre la zona tradicional y la actual legalizada del Chapare. La diferencia es en casi el doble, con un promedio de 2,7 toneladas por hectárea en el Chapare con relación a los 1,7 toneladas de los Yungas.

Cocaleros. Hasta antes de la reciente Ley General de la Hoja de Coca, se mencionó que en todo el país habían registrados alrededor de 81.318 cocaleros. De ellos, los Yungas de La Paz tiene 35.078 cocaleros, incluyendo el norte de La Paz para una superficie de 8.800 hectáreas; en tanto Cochabamba registra a 46.240 cocaleros en solo 3.200 hectáreas (Chapare, Tiraque, Carrasco, Yungas de Vandiola).

Contraste. Tomando en cuenta esos 81.318 cocaleros del país, según expertos, la gran duda por establecer vía un nuevo estudio es saber si ese es el número total de cocaleros. Una apreciación empírica da cuenta que dicha cifra dividida por un cato de coca, supone apenas la existencia de 13.553 hectáreas (1 hectárea equivale a seis catos de coca) en el país.

Punto de vista

Theo Roncken
Experto y Coordinador de Acción Andina

"Es muy difícil hacer precisión sobre los datos"

“Es muy complejo hacer un análisis sobre los datos que reportan los organismos y el propio gobierno que son contradictorios, además de mostrar tendencias sobre la base de estimaciones, en términos de superficie de cultivo de la hoja de coca y producción en toneladas comercial que hemos tenido.

El tema de los datos es complejo porque no hay factores de conversión. La misma UNODC, en sus trabajos de monitoreo ha mencionado que son estimaciones, entonces es difícil hacer precisión sobre esa información que se generan.

Además hace más de siete años ya no se hacen estudios sobre la versión de toneladas a hectáreas. También con la normativa de imponer al productor solo un cato de coca por persona, ha hecho variar los volúmenes de producción.

En el lado del consumo, también es complejo. Si bien hay tendencias, pero no hay un estudio preciso que en lugar de dar certezas ha generado mayores confusiones sobre el tema.

Al final de todo esto hay dos bases: el control de las drogas nunca ha pasado por el control de la coca, esto ha sucedido en los últimos años. Entonces, la estrategia no ha llevado a una solución. El otro tema, es que el control a la hoja de coca en términos de comercialización es una farsa, dado que no todo lo que se produce pasa por los mercados legales".

 
Imágenes tomadas de la Fuente o de Internet.



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